Juan Pablo Carreño


“Yo no creo en la violencia del sonido, yo creo en aquella del que lo porta” – Juan Pablo Carreño

El músico colombiano Juan Pablo Carreño fue seleccionado el mes pasado entre cientos de compositores de diferentes nacionalidades para participar en el proyecto ICElab del International Contemporary Ensamble (ICE), en Nueva York, Estados Unidos. Durante el 2012, trabajará en conjunto con diferentes intérpretes para producir una obra que se espera haga aportes sobresalientes en el campo de la música académica contemporánea. Además, sus piezas musicales serán interpretadas en diferentes ciudades de Estados Unidos. Adicionalmente a esto, el pasado lunes 16 de mayo fue elegido como uno de los becarios que la Academia Francesa de Roma nombra anualmente para pasar una temporada trabajando en obras artísticas en su sede en la capital italiana, la Villa de Medici.

Éstos son tan solo unos de los últimos éxitos de Carreño, quien ha realizado Estudios de composición en la Universidad Javeriana en Colombia, La Universidad Internacional de la Florida y en el Conservatorio Superior Nacional de París, en donde recibió un primer premio en composición. Además, fue artista residente en México por parte del Ministerio de Cultura Colombiano en el año 2006 y ha sido seleccionado en dos ocasiones para el “Atelier de composition” del Centro Acanthes en Francia, y como si fuera poco, es uno de los fundadores del ensamble Le Balcon en París.

Aunque podría afirmarse que la música es la más popular de las artes, cuando ésta se enmarca en un contexto académico, pareciera fatalmente estar destinada a la marginalidad de las esferas más cultas o estudiadas, y las piezas de Carreño no son la excepción. A pesar de esto, el compositor colombiano cree que la apreciación de la música no depende del conocimiento que se tenga de ella, sino que “la comprensión de una obra está ligada a la forma en que un individuo la percibe. ¿Cuál es tu experiencia frente a una obra artística que no conoces? ¿Qué es lo que hace que esa experiencia puede llegar a ser en algún momento normal?, se pregunta Carreño. A su vez, piensa que la barrera entre el público y aquello a apreciarse es un fenómeno social: “El descubrimiento estético es a menudo la transgresión de una modernidad convenida y con frecuencia hace parte de lo inaceptable. Esa transgresión de una modernidad convenida puede generar cierta forma de rechazo, en tanto que deja al creador fuera del sistema”.

Del rechazo al entendimiento

Escuchar alguna de las composiciones de este colombiano se presenta al inicio un poco extraño, especialmente si jamás se ha tenido un encuentro con este tipo de creaciones musicales. Sin embargo, al abrir la mente de la manera ideal para enfrentarse a algo desconocido, los sonidos que en un principio pueden parecer sin sentido, cobran una nueva dimensión y se descubre una estructura clara y una intención detrás de ella que se puede prestar a libre interpretación.

Desde el 2008, el compositor ha venido trabajando en su música lo que él llama “el desdoblamiento del fenómeno sonoro a través de la amplificación”, en conjunto con el ensamble que él co-fundó, Le Balcon, especializado en la interpretación con instrumentos acústicos amplificados. Carreño se vale de las nuevas tecnologías, las que son tan comunes en ciertas músicas populares, para “buscar un color a partir de esa condición que se vuelve radical en el medio de la música académica. La idea original de Le Balcon consistió en enmascarar la fuente acústica con el sonido de los parlantes. El público asiste a un concierto donde el resultado musical está sometido al virtuosismo del ingeniero de sonido”.

Sus piezas están fuertemente marcadas por sus orígenes latinoamericanos. Así, la entramada situación política y la violencia que se viven en Colombia y sobretodo la indiferencia de aquellos que no están directamente afectados, aparecen recreados en sus obras como su propia ficción de la realidad y abstracción artística. De esta manera, a través de sus composiciones nos convertimos en espectadores de una sociedad confusa, dual, convertida en arte.

ICElab 2012: ¿Dónde está el rostro? ¿Dónde la máscara?

El proyecto que Carreño va a desarrollar con ICElab gira en torno al concepto de oposición entre una fuente acústica y su doble amplificado, un artificio que él considera a la vez político y artístico: la noción de la dualidad y su confrontación interna. También,  a través de la sonorización, la llamada música académica contemporánea se sitúa al mismo nivel de otras divergencias musicales, de géneros más populares.

“Esta es la imagen de la primera parte de esta obra: en el escenario un guitarrista encerrado en su círculo de mecanismos analógicos; las notas agudas de un piccolo amplificado; un violoncelo amplificado con su cuarta cuerda afinada una cuarta más grave; y una soprano que canta repetitivamente frases cortas de un libro de Fernando Vallejo. Una masa sonora que se desarrolla en un aumento de  intensidad gradual, en paralelo a bucles largos e irregulares en la electrónica. Esta ceremonia horrífica prefigura la manera en la que yo me acerco e intento entender la violencia de mis orígenes. Yo no creo en la violencia del sonido, yo creo en aquella del que lo porta. Yo veo este nuevo trabajo como una reflexión sobre la imposibilidad de escucha, de transmisión de un mensaje. El oyente estará entre el rostro y la máscara: ¿Dónde está el rostro? ¿Dónde la máscara?”

Esta propuesta fue elegida entre cientos de participantes de alrededor del mundo, entre ellos varios de Latinoamérica, en donde Claire Chase, fundadora del International Contemporary Ensemble (ICE) y de ICElab,  cree que se encuentra una parte significativa del trabajo musical más importante, vital y fascinante en la escena actual. Así, dentro de los seis elegidos para participar en ICElab, dos son latinoamericanos: el colombiano Carreño y el mexicano Carlos Iturralde.

Estas características que Chase encuentra en las obras latinas, se vieron evidenciadas en las obras del compositor colombiano, quien llamó la atención del equipo de ICElab. “Cuando estamos buscando trabajos nuevos de compositores emergentes, buscamos una voz que salte de la página y nos agarre por las solapas; un trabajo que nos sacuda, nos mueva, nos sorprenda y que rete nuestra noción de aquello que es posible. La música de Juan Pablo hizo justamente eso. Su voz es visceral, vigorosamente hermosa y absolutamente original”, explica la fundadora de ICE.

El primer becario colombiano en Villa Medici.

Juan Pablo Carreño es el primer colombiano en ser elegido como uno de los becarios de la Academia Francesa de Roma, fundada en 1666 por el rey Luis XIV con el objetivo de realizar un intercambio artístico entre Francia e Italia que se expanda alrededor del mundo. Desde 1803 esta institución tiene su sede en la Villa Medici, un emblemático edificio renacentista que se levanta en los Jardines de Villa Borghese, en el mismo lugar en donde donde Messalina, la mujer del emperador Claudio fue asesinada a manos de soldados, por orden de su marido.

La Academia busca apoyar artistas de todas las ramas de habla francesa, sin importar su nacionalidad. Es así como Carreño, después de haber hecho estudios de composición en el Conservatorio Superior Nacional de Paris y de trabajar con Le Balcon durante los últimos seis años, ganó un lugar dentro de este programa.

Durante esta residencia, además de compartir el espacio en el que artistas como Ingres, Debussy, Berlioz y muchos otros se han inspirado, el compositor trabajará en el mismo proyecto que desarrollará con ICElab, alimentándose de nuevas fuentes que le permitan encontrar nuevos espacios hacia dónde hacer crecer sus composiciones.

“Yo no creo en la carrera de un artista”

Para ser un artista, elaborar composiciones y desarrollar proyectos como los que Juan Pablo Carreño siempre tiene en mente y en marcha, se necesita ser una persona que reflexiona sobre su sociedad, que esté en una búsqueda continua. Sobre todo, se requiere ser alguien apasionado que se desboca sobre una idea, pero con la suficiente estructura para llevarla a cabo, trabajando siempre por el desarrollo de ese algo que ronda la cabeza insistentemente porque se quiere hacer realidad, no porque forma parte de un plan global para configurar una trayectoria establecida.

La oportunidad de ser parte de este proyecto para el compositor va más allá de acumular un logro en su carrera. “Yo no creo en la carrera de un artista. Este premio me permitirá contar con los medios necesarios para la realización de un proyecto artístico que me da vueltas en la cabeza desde hace un tiempo, tres obras que encarnan la idea de la auto-ficción en la creación musical”, explica el compositor.

Todo esto encaja en una de las aspiraciones de Carreño, que es difundir la música, este tipo de creaciones académicas contemporáneas que se han visto marcadas como incomprensibles e inalcanzables. El colombiano cree que estos tiempos son idóneos ya que hoy se encuentra respuesta y cabida a las preocupaciones e intenciones musicales. Él ve una sensibilidad moderna en la determinación de percibir la herencia musical a través de los parlantes, para él “esta es una generación que no cierra los oídos a las culturas de su tiempo”.

Ahora, sólo falta que los medios de difusión entiendan que la música (y el arte en general), por académica que sea, está ahí para ser alcanzada. De esta manera, quizá puedan dejar el miedo a lo desconocido y permitir que la gente alcance aquello que está falsamente restringido a “los más cultos”, siendo ellos los que decidan qué es y cómo lo perciben.