Una lluvia de fe

Es increíble ver el viacrucis que nuestro país está enfrentando en estos momentos.

Según la revista SEMANA, más de mil municipios en 28 de los 32 departamentos del país se han visto afectados por semejante invierno que vivimos actualmente. Y aún más impresionante es ver cómo nosotros los colombianos mantenemos nuestra fe intacta así llueva, truene o relampaguee.

Un ejemplo de ello es Puerto Nare en el Magadalena medio antiqueño, un pueblo que está sepultado en un 60% por ciento por el desbordamiento del río Magdalena. Y aún sí, los creyentes continúan caminando sobre suelo inestable y mojado. Asisten a procesiones y no se dan por vencidos y son conscientes de que Dios está con ellos y que él será quien cese las lluvias…¿Será verdad?

Viendo este panorama, me pregunto en dónde quedo nuestra planeación y preparación para semejantes catástrofes ambientales. Muchos dirán… “Es que el clima no lo controla nadie, ni siquiera el presidente…” pero no estoy de acuerdo.

¿Cómo es posible que en Atlántico vuelva a desbordarse el canal del dique?. Nos llego otro invierno sin habernos repuesto del anterior… Y apenas hasta ahora es el momento en el que los gobernadores y ciertos alcaldes de municipios afirman no haber recibido ayuda suficientes para los damnificados… ¿Por qué no lo denunciaron antes de que se llegará este otro azote del fenómeno de La Niña?

Definitivamente, que Dios se apiade de nuestro país y sobre todo, de los damnificados pues son ellos quienes lo perdieron todo y quienes ahora necesitan más fortaleza y fe que nunca. Ojalá este invierno que vivimos desde 2010 nos sirva como aprendizaje, tanto al gobierno como a los ciudadanos a fortalecer nuestra preparación para eventos catastróficos en un futuro, pues nos hemos dado cuenta que la naturaleza no distingue entre clases sociales ni razas, esta nos llega a un país entero.

Sin embargo, con estas situaciones tan lamentables, es evidente la unión que tenemos todos los colombianos, la fe en que somos capaces de superar todas las situaciones, la manera en que todos nos volcamos para superar el inclemente invierno, este es mi país que no se rinde ante las situaciones más adversas.