Ellos, nada que ver con vos

Se va recorriendo el camino de la  vida, se extiende hacia adelante en  un punto que no se  alcanza a divisar, pero un día, el menos pensado, nos encontramos con personas que nada tienen que ver ni con nuestro punto de ver ni con el de ser, ni con nuestro  paso del presente ni con el camino del futuro.

A pesar de ser ajenos  nuestra existencia, estos seres son muy capaces de  comentar nuestros actos, criticar nuestras acciones para luego pretender encubrirse tras la mascara de la bondad y la sabiduría.  Otros utilizan sutilezas y con mala intención se toman la atribución de darnos consejos con mucha viveza y poca  inteligencia.

Son esos, los locos, los soberbios, los incoherentes, los reprimidos que claman por la cordura que no tienen e injurian con  liviandad la certeza vital. No tienen escrúpulos pero los exigen. No tienen razones pero las exponen con bizarría.

Son ellos, los oprimidos, los cobardes, los soberbios, los enfermos por la competencia y la comparación. Ellos, los inteligentes, que están desquiciados, los que quieren quedar libres pero no pueden, sus mentes estan aún muy comprimidas, sus hemisferios cerebrales confundidos, y creen ser lo que ven frente a un espejo.

Son ellos, los que no pueden darse el lujo de saber vivir, no pueden darse el lujo de verse tal y como son en el más interno rincón de su ser, pero ellos siguen forjando sus opiniones estoicamente y sermonean de frente o por detrás a quienes se les Cruzan por delante; y tienen su autoestima manoseada tan alta que no les permite ver qué es lo pasa a su alrededor.

Son ellos, locos represivos mentales que inventan razones para justificar su verdad, esa verdad que consideran única. Ellos, hipócritas intelectuales que necesitan atenuar las luces de los demás para abrillantarse y alimentar su pobreza humana.

Todos ellos que pueden estar aquí, allá, en cualquier lado, a cara descubierta o encubiertos en un disfraz. A tu altura, a tu lado, arriba, abajo, donde sea. Huyamos, que no nos atrapen, que no nos tiñan de oscuridad, que no se nos peguen como cola de barrilete porque son ellos con sus propios  fantasmas indignos, que quieren mostrar cómo es la dignidad.