Editorial

¿Cuáles van a ser los recuerdos de ellos?

Vivimos en un mundo que se destruye un poco más con el paso de los días. Y es una constante; cada vez somos peores, menos cuidadosos y más permisivos. Nos vamos históricamente olvidando de las cosas que importan; los genios de otros días vamos desechando porque son ya muy viejos, gente de otros tiempos, historias sin valor.

Cada vez hay más héroes en los hospitales, engañando a la muerte aunque no venga por ellos, sino por aquel que ellos cuidan. Nos vamos destruyendo los unos con los otros, practicamos guerras por recuperar fronteras; olvidando que somos más de lo mismo, hijos de una misma madre que merece respeto. ¡Con que facilidad conjugamos el verbo matar!

Se consideran enemigos porque hablan otro idioma y tienen otro dios. Nos matamos en todo el mundo por diferentes razones olvidando que somos hermanos, mas arte que parte, aunque mantengamos pregonando que tenemos el control. ¿En dónde olvidamos la esperanza? ¿Cuándo nos volvimos tan hostiles?

Ya no se invierte en la historia, los presupuestos se acortan para los museos y hay más Camposantos.

En las escuelas se habla más de guerra y menos de amor. Todo lo que somos y defendemos lo hemos inventado. Nos venimos engañando con el paso de los años, olvidando lo que en realidad somos hasta perder el valor. ¿Quién dijo eso de que razonamos? ¿De qué sirve que lo repitamos si no lo entendemos? ¿Por qué hablamos más de guerra y menos de educación?

Como diría el recién fallecido José Saramago, nos vamos colonizando los unos con los otros  hasta faltarnos el respeto y eso ya poco importa.

Hace doscientos años muchos de nuestros pueblos gritaban libertad. ¿Qué estamos haciendo con el mundo? ¿Por qué no intentamos parar?

Démosle prioridad a las artes, las ciencias y la educación. Infundamos la paz, facilitémosle paso a los nuevos artistas, pintemos más cuadros, hablemos más de amor. Que reine la paz en todas las fronteras, hagamos de este mundo un lugar mejor. Eduquemos menos soldados y más niños felices; creemos más arte y menos motivos para odiar.

Dentro de algunos años seremos historia; desmole al mundo motivos para que nos quieran recordar.