¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo?

A la hora de comer,  con gran apetito y lejos de nuestros hogares, es difícil elegir los alimentos más adecuados para una buena salud, con la ingesta de vitaminas y nutrientes necesarios. ¡Qué cuestión mas complicada!, especialmente cuando hoy por hoy, casi todos tenemos a mano comida rápida, también llamada comida chatarra.

La mayoría sabemos que esas comidas “RAPIDAS” – como las llamaré con la intención de no herir, ni los sentimientos ni el gusto de algunas personas -, no son adecuadas para la  buena alimentación y la salud. También sabemos que mirar los carteles con las ilustraciones a todo color da apetito. Comprendemos a su vez que comer  muy seguido estas comidas nos puede provocar algún malestar físico, ya sea momentáneo o a lo largo del tiempo. Así mismo, algunas son ricas y mucho más aún si nuestro apetito ha llegado a su máximo deseo, sin contar con que es práctica y en algunos casos accesible, a pesar de que no es lo más conveniente.

Es difícil opinar sobre las comidas rápidas, porque al igual que en los deportes, tienen opiniones en contra y también fans. Pero desde mi opinión y guiándome por investigaciones realizadas en la  Universidad de Buenos Aires (UBA), se considera a dicha comida  adictiva, como también los hidratos y  las frituras.

Una buena alimentación consta en omitir los extremos. No nos va a hacer mal ingerir esos alimentos si los intercalamos con los más saludables. Ni todo es demasiado malo, ni todo es demasiado bueno. Extremos y dependencias en la alimentación, anulan el paladar.

Se dice que la cultura de los pueblos se mide por  lo que come.

Como dijo Anthony Burgess:  “Una comida bien equilibrada es como una especia de poema al desarrollo de la vida”