El principio del fin

Por: Eva Benitez

Un desierto habitado por la única especie capaz de soportar la vida sin agua: el Cactus Piedra, de raíces hiper desarrolladas hundiéndose en la superficie seca y compacta de la tierra, tentáculos buscando los últimos restos de humedad que aún se conservaban en las capas profundas de la corteza. El aspecto exterior del planeta era el de una bola pelada roja, sobre la que incidía una estrella gigante, sin la protección de la antigua capa de ozono destruida millones de años atrás.

Stoner estaba acostumbrado a este tipo de expediciones. La potentes lentes gravitacionales de su estación espacial acababan de descubrir un nuevo planeta. Nada de otro mundo teniendo en cuenta que cada día eran catalogados más de cien mil planetas en diferentes sectores del Universo. Su trabajo consistía únicamente en verificar la existencia de los mismos in situ y de paso tomar algunas muestras sobre el terreno, algo que no le llevaría mas de unos minutos de su tiempo real.

Stoner tomó tierra  sobre el pedazo de roca esférico, idéntico a otros miles de los que llevaba clasificados. Dedujo inmediatamente que la vida estaba apunto de perecer. A esos gigantescos cactus piedra no les quedaba ni 20 millones de años planetarios o, lo que es lo mismo, un par horas en el vértice de la galaxia Clonatrón. Cuando Stoner regresara a su punto de conexión, el planeta 4441.rv2 no sería más que basura espacial con olor a chamusquina. La causa habitual: el exceso de actividad de la estrella que lo ilumina.

Después de recoger muestras, Stoner se detuvo bajo la sombra de uno de los cactus plagado de espinas espeluznantes. El silencio era absoluto. Debía tomar una decisión rápida. En menos de dos horas la estrella de allá arriba provocaría la última explosión acabando para siempre con la auténtica mina que le daba sombra: Los cactus piedra poseían en su interior la mayor reserva del Alcaloide Visionario más potente del universo conocido y lo tenía al alcance de su mano. Nadie le observaba (¿?) Dudó un instante. Se incorporó y se puso rápidamente manos a la obra extrayendo la primera capa de la planta que machacó y se llevó a la punta de su lengua. En ese instante, una terrible presión le hizo perder el control. Intentó incorporarse. El tiempo se estrechaba, debía escapar del planeta amarillo inmediatamente o moriría achicharrado.

Stoner perdió el sentido. Al cabo de una eternidad despertó gracias a una potente luz:

-“Has roto las reglas. Probaste la planta prohibida. Quedas expulsado automáticamente del Clonatrón y condenado a vagar eternamente por el insoportable caos exterior”

Las potentes lentes de la estación espacial controlaban hasta el último rincón del universo incluyendo al planeta 4441.rv2 y su reserva de Alcaloide Visionario.

Fuera, la anarquía engullía cualquier rastro de conciencia racional.