Andrés Cepeda

Andrés Cepeda habla sobre su vida como si se la estuviera contando a sí mismo, rememorando sus vivencias en voz alta. La paz y tranquilidad que emana no se ven reflejadas únicamente en las sandalias que lleva puestas mientras recibe a los periodistas en una habitación de un hotel de Miami, ni en la cerveza de la que bebe de a pocos mientras responde a las preguntas charlando familiarmente. Su calma proviene de la seguridad del que gusta de su oficio y se siente orgulloso de lo que ha hecho, lo que permite hablar del camino recorrido con detalles, sin inconsistencias, con veracidad.

El solista bogotano entró a la escena musical colombiana en el año de 1990, cuando el grupo del que era vocalista, Poligamia, ganó Las Notas Radioactiva, un concurso organizado por una emisora nacional en el que participaban músicos de distintos tipos, quienes tenían como único requisito ser estudiantes de colegios de cualquier lugar del país cafetero.

Ese joven de apenas 17 años no imaginó que con su banda colegial empezaría a formar parte de la historia de la música popular colombiana contemporánea, logrando que aún hoy, 20 años después de darse a conocer, no sea raro ver a un adolescente sintiendo que “el mundo tiende a desvanecer” frente a la persona amada.

En esos tiempos la visión de la música era pura, se dejaba llevar por sus gustos y sus instintos para realizar la suya propia partiendo de la imitación de los ritmos y de las posturas que admiraba. No sabía que éste iba a ser su oficio y que aquello que rodea la imagen de los artistas iba a ir perdiendo su magia para darle paso al encantamiento que tiene el día a día de ser un músico de carrera, como lo es en la actualidad.

El Cepeda de 17 años le “pegaría una batida tremenda en muchos aspectos al de hoy: usted porqué ya no piensa esto, porqué escribe así, porqué dejó de pensar asá”, dice el Andrés de 37 años y se ríe pensando que tendría muy buenas respuestas y explicaciones a las cosas que seguramente su yo pasado no podría comprender por no haber sido moldeado por los cambios de la vida ni enfrentado por las realidades de ésta.

El solista y su marca

Los días de Poligamia quedaron en el siglo pasado, en el cajón de los recuerdos de las buenas canciones que siempre vuelven porque son atemporales. Aún continúa manteniendo una amistad con sus compañeros de banda, e incluso relaciones profesionales, como es el caso de Freddy Camelo, que es su productor y tal vez su mejor aliado.

El siglo XXI empezó para el bogotano con su nueva carrera de solista, la que le llegó por casualidad una noche en la que cantaba con sus amigos algunas de sus composiciones y un productor le ofreció grabar un disco con eso que había escuchado.

Este primer CD ya tendría la característica de su enfoque musical, que siempre se ha distinguido por poseer un sello particular que hace que se le identifique fácilmente y evita que se confunda entre tantos intérpretes de ritmos de vallenato-pop o, como algunos lo llaman, Tropipop.

Con su segunda producción se hizo difícil ignorar su presencia, así como la estrofa melancólica y suave que salía constantemente de la radio: “tengo ganas, tengo tiempo y mil canciones que cantarte, tengo historias, tengo cosas que contarte”. Desde ahí, la confirmación de que habría Cepeda para rato, como han sido para rato en Colombia Carlos Vives, Juanes o Shakira.

Cuatro discos más tarde, el año pasado lanzó Día tras día, con el que tuvo tres nominaciones a los Grammy Latino. El sencillo del mismo nombre sería la canción más escuchada en Colombia durante el año 2009. En este trabajo sucede lo mismo que en los anteriores, Cepeda sigue experimentando con la música, con distintos géneros, fusionándolos y reinventándolos con su propia visión. Recientemente Andrés obtuvo nueve nominaciones a los premios Nuestra Tierra, dentro de las cuales destacan: Mejor Canción del Año, Mejor Artista del Año, Mejor Productor del Año; nominación que comparte con su gran amigo Freddy Camelo y Mejor Artista Pop del Año.

Es así como escuchar sus canciones no es únicamente sumirse en sus notas y letras nostálgicas, es pasar por un rango de géneros dentro de los que se destaca el bolero, la salsa, el rock, la balada, el son y algo de jazz. Todo esto sin perder su sonido característico, lo que lo ha llevado a tener siempre un grupo de seguidores fieles que va aumentando con cada nuevo lanzamiento y cada espectáculo en vivo, en donde se evidencia la manera en la que este artista goza la música.

Para Cepeda, el haberse podido mantener siempre fiel a lo que le gusta hacer es cuestión de buena fortuna ya que ha contado con la suerte de que aquello que le “nace hacer de una manera muy auténtica, no me resulta tan difícil hacer que se proyecte” como él mismo lo explica; y agrega: “yo pienso que soy muy afortunado, no muchas personas encuentran que eso que los apasiona tanto les va a abrir las puertas de una manera relativamente fácil como me pasó a mí. Después de un tiempo comencé a creer en esa visión que yo tenía de lo que debía ser mi música y aparentemente mucha gente también cree en eso, entonces vivo en paz con ese tema”.

Saber cómo quiere enfocar su estilo musical le ha facilitado el trabajo con los productores, quienes han sabido respetar su visión, sobretodo porque él ve la relación entre artista y productor como una asociación y “uno no se asocia con alguien que no piense como uno, uno no se pone bajo la tutela de alguien en quien uno no crea que su concepto va a aportar”. De esta manera, piensa que el músico es el que decide sobre sus creaciones al escoger el productor.

En cuanto a los intérpretes emergentes, cree que cuando se es muy joven e inmediatamente se cuenta con un equipo de producción, “quizá se está ganando tiempo, pero se está perdiendo de un proceso mucho más natural. La gracia es, entre muchas cosas, no sólo llegar sino también el recorrido, el aprendizaje. Cuando uno llegó sabiendo cómo llegó, es mucho más emocionante y satisfactorio que si llegó porque le compraron el boleto”

A través de su carrera musical y lo aprendido en ésta y en su vida, Andrés Cepeda ha llegado a apreciar el oficio como lo que es en su esencia, ese trabajar en la creación por la creación misma, su terminación y lo que crees de ella, no por su resultado.

Andrés en el 2010

La promoción del Álbum Día tras Día es la prioridad de este artista colombiano durante el primer trimestre de este año, que empatará con la gira que tiene planeada y que comenzará en el mes de abril en la capital colombiana y se extenderá a las principales ciudades de América Latina, España y los Estados Unidos, país donde Andrés no solo cautivó y emocionó a todos sus admiradores con un extraordinario concierto que se realizó el pasado 26 de Febrero en la ciudad de Miami, concierto que superó todos los cálculos realizados, ya que muchos de sus fanáticos no lograron acceder al recinto, que desde tempranas horas de la noche se había llenado en su totalidad.

La producción musical no cesará durante esta etapa de difusión, este mes comenzará un proyecto con unos músicos cubano-americanos que viajarán a Bogotá para hacer un DVD en directo desde un estudio en el que se desarrollarán enfoques diferentes a los que ha tenido su música hasta el momento. Se trabajará con jazz y se tratará de llegar a otros escenarios, explorando ámbitos alternos como los festivales musicales y así abrirse nuevos espacios en los que Andrés Cepeda pueda seguir aportando a la historia de la música.