Eligiendo una obra

Las misteriosas variantes que tiene el teatro nos lleva a una de tantas.. En este caso  mencionare los matices, técnicas y formas de expresión que utiliza el autor para transmitir  lo que quiso decir en el texto.  Esto puede ayudar a la hora de elegir una obra.

Muchos hacen sugerencias de actitudes y hasta de escenografía al detalle. Es seguramente como visualizan la puesta en escena.  Hacen  acotaciones en el decorado y utilería  que serán necesarios  a la hora de recorrer los pasos del texto en el escenario.

Otros citan  la época en que se desarrolla la historia y la presencia de objetos, que mas tarde serán indispensables usar.

Y he leído otras obras,  en  las que solo aparece el texto con muy pocas  marcaciones, dando así rienda suelta al director a la hora de la  puesta en escena. Es ahí donde el montaje se conecta con la creatividad de cada uno.

Estas variantes se dan  de acuerdo al autor y todas son validas y respetadas a la hora de elegir una obra.

Cada vez que ha llegado a mis manos un  texto para dirigir, he tratado de ser muy cuidadosa y fiel a  lo que ha querido referir el autor. Pero también me ha gustado  en otras ocasiones,  crear y transgredir algunas puestas en escena, dando libertad a mi imaginación. En algunas oportunidades he escuchando al actor, cuando con sensatez creí hacer lo correcto. He agregado música, sonidos e iluminación. He incorporado  o quitado escenografía, donde he querido y en el momento que más me ha parecido oportuno y así  iban naciendo las obras a la hora de estrenar, después de muchas horas de dedicación y trabajo arduo.

No siempre se tiene y se cuenta con todos los medios para dar con personas que se dediquen a todas las tareas que se requieren. Y entonces todos hacemos de todo corremos y ponemos decorados, maquillamos, aportamos el vestuario la música y hasta en el teatro independiente con mucho esfuerzo debemos comprar todos los elementos para la iluminación especifica, teniendo en cuenta que en mayoría de las veces se actúa en pequeños teatros donde se aporta simplemente lo básico y el resto corre por cuenta de la Compañía Teatral, que deja lo mejor de sí, por el arte de actuar.

Muchas veces tenemos el placer de elegir  la obra. Eso es maravilloso porque tenemos todo a nuestro favor. Nos gusta la historia, los personajes etc.

Otras veces pueda ser que no nos guste tanto pero debamos montarla y ese es el desafío más grande, porque hay que buscar todo lo que nos agrada y resaltarlo, hacerlo notar y destacarlo por supuesto;  sin olvidar  el contenido  del texto.

Cuando   elegimos   LA OBRA  para montar y/o actuar  tenemos que saber que es el  primer ingrediente para realizar el manjar que luego  el actor  va a saborear cada vez que pise  el escenario.