Barbero del Socorro

ENTREVISTA ARTELIBERTINO: LA SECRETA MÚSICA DE NUESTRAS MONTAÑAS

  1. 1. Ricardo, he leído en tu web que el “Barbero del Socorro” se conformó hacia 1996 en la UNAB. ¿Cómo fueron esos inicios?, ¿cuáles eran las pretensiones del grupo en esos momentos?. ¿Por qué el nombre; la música y los instrumentos andinos?

Por el año de 1994 empezamos a tocar con Adrián Manrique Amado y Edwin Castañeda González, músicos charaleños que llegaron a Bucaramanga a hacer su carrera de música en la UNAB, lugar en donde conocieron a Carlos Acosta de Lima, venezolano radicado en Bucaramanga y con quien de inmediato trabamos una fuerte relación musical y de amistad.

“El Barbero del Socorro” fue el nombre que dio Carlos Acosta al grupo de amigos músicos que se conformó en la facultad y que con el nombre de “grupo experimental” formaba parte del pensum académico de la universidad. Poco después se unió al grupo el sangileño Juan Pablo Cediel y poco a poco otros amigos músicos itinerantes como el venezolano Jacobo Reyes, los nortesantandereanos Heriberto Cañas, Rafael Villamizar y recientemente el bumangués Gabriel Jiménez.

Los encuentros, que podían ser cualquier día de la semana, a cualquier hora y en cualquier lugar, eran básicamente una fiesta en la que todos tocábamos y compartíamos el amor por la música de raíz latinoamericana y por la buena música de cualquier género y de cualquier parte. Entre interminables noches de música, con el tiempo fuimos desarrollando un lenguaje musical con los elementos de la música tradicional del extremo oriental de la cordillera de Los Andes y con elementos de la música universal.

Todos proveníamos de familias musicales en las que se cultivaba el gusto por el repertorio auténtico de Latinoamérica y por los instrumentos típicos como el tiple, el tiple requinto, el cuatro y la guitarra y que tradicionalmente se tocaban en ensambles con otros instrumentos universales como el piano, la flauta, el clarinete y el contrabajo.

Carlos Acosta bautizó como “El Barbero del Socorro” a esa vorágine de música y juventud, en un intento de atrapar con un nombre elementos con los que de algún modo todos estábamos relacionados: un barbero tiplista que conoció en su juventud en El Socorro, el nombre de la famosa ópera de Rossini, la dificultad de ejercer profesionalmente la música y recurrir al auxilio de otras actividades, la provincia como marco de referencia de nuestra vida y nuestra música y otros elementos que ahora mismo se me escapan.

  1. 2. Vamos un poco al pasado.

¿Cómo fueron tus primeras aproximaciones a la música, y particularmente, al tiple?;

A los 10 años mi padre, músico también, me matriculó en la Escuela de Música de la Dirección Artística de Santander DICAS en donde encontré el ambiente más apropiado para desarrollar la música que en casa escuchábamos, tocábamos y cantábamos con mis padres y hermanos. El programa académico de la escuela tenía dos materias que se llamaban Tiple Básico dictadas por Néstor Cáceres Aponte, onzagueño quien fuera mi primer y único maestro de tiple. Orlando Serrano Giraldo estaba al frente de las cátedras de organología musical y formas musicales, en las que hacía énfasis sobre el tiple, como el instrumento auténtico más desarrollado de la región y sobre las características que diferenciaban sus usos en los santanderes. La academia me la dio Leonardo Gómez Silva, pianista y compositor que fue mi maestro hasta su muerte. Fue en la conjunción entre estos elementos académicos y el ambiente de amistad, respeto y profesionalismo que se respiraba en la escuela, la circunstancia que me vinculó para siempre con el tiple y nuestra música.

¿cómo podrías definir tu experiencia en la Universidad Autónoma de Bucaramanga?

Debo mi formación profesional a los profesores de la facultad de Derecho y de la de Filosofía y Letras de la universidad franciscana Santo Tomas de Bucaramanga, carreras universitarias que terminé hacia el año 2000. El vínculo con la UNAB nació alrededor de su facultad de Música, porque casi todos los integrantes del Barbero eran docentes o estudiantes y los encuentros-ensayos los realizábamos en sus instalaciones.

  1. 3. Ahora, quisiéramos saber un poco más sobre los integrantes de “El Barbero del Socorro”.

Como lo decía antes, son muchos los que han sido integrantes del grupo y muchos los formatos con que ha tocado: contrabajo y tiples en la base, a la que se añadían solistas o acompañantes con la guitarra, la flauta, el clarinete, el cuatro o el piano. Pero en el año 2006 Carlos Acosta, Edwin Castañeda y yo, decidimos ponernos de acuerdo en un repertorio a trío y llevarlo al concurso del Festival Mono Núñez de ese año. Desde esa época hemos tocado a trío.

Carlos Acosta de Lima es nacido en Venezuela y ligado a Bucaramanga desde su juventud. Hizo sus estudios musicales en Caracas y en París, pero fue en la capital venezolana donde desarrolló su carrera musical y donde estuvo vinculado durante 20 años como contrabajista e integrante de la junta directiva de la orquesta Sinfónica Venezuela. Músico integral formado en la escuela clásica, transitó también por todos los géneros de la música popular. La UNAB lo llevó a Bucaramanga para desarrollar el proyecto de su facultad de música y la vida lo llevó para ser maestro y amigo de todos nosotros.

Edwin Castañeda González, nacido en una familia musical en Charalá, realizó sus estudios en la facultad de música de la UNAB en Bucaramanga donde ahora es docente de tiple. Allí ha realizado su carrera como tiplista y requintista, alternada con su profesión de sonidista. Edwin es todo un Barbero, sabe hacer de todo. Maneja todos los asuntos técnicos y de sonido de la producción del trío.

4. Háblanos acerca de tus influencias artísticas, ¿Cuáles podrías llamar tus mayores influencias musicales (música andina, clásica, barroca)?.

La música fue el juguete preferido en mi familia durante toda mi niñez. En casa escuchábamos desde buenas guabinas hasta obras sinfónicas; cantábamos el repertorio de los grandes de la canción latinoamericana y colombiana. Muchas tardes y noches se fueron en jugar con mis padres y hermanos a cantar la canción que al azar saliera en las páginas de cancioneros populares, que en nuestra biblioteca abundaban. En la base de mis interpretaciones siempre está la música popular latinoamericana y la música sinfónica de todas las épocas.

En la escuela de música de DICAS aprendí las bases de la gramática y la teoría musical. Allí me aproximé académicamente a la música, a la música andina colombiana y conocí también el repertorio santandereano para tiple solista, que de inmediato me fascinó. Escuché todo lo que había grabado, entre otros, Pacho Benavidez, Álvaro Dalmar y José Luis Martínez en tiple melódico ejecutado con plectro y durante años me di a la tarea de montar “a oído” las obras que éstos habían grabado, tratando de descubrir sus técnicas de ejecución e interpretación.

Después fui haciendo lo propio con el repertorio tradicional para trío andino colombiano, los clásicos como el trío Morales Pino o el trío Joyel, cuyo bandolista y arreglista es Luis Fernando León Rengifo, músico que desarrolló hacia finales de los años 70 todo un nuevo lenguaje en la arreglística y en la interpretación del repertorio andino colombiano. Después escuché a los grandes ensambles instrumentales venezolanos y brasileños, especialmente Gurrufío, Recoveco y Hamilton do Holanda, también a los banjistas y mandolinistas norteamericanos David Grisman y Bela Fleck, quienes enriquecieron infinitamente mi lenguaje musical y reafirmaron mi convicción en los veneros comunes que tiene la música de América entera.

5. El Repertorio musical. En Santander y en general en Colombia, debe existir un gran repertorio desconocido y de gran valor, en ese orden de ideas, ¿cuál es el repertorio que buscan dar a conocer?, ¿investigan?; finalmente, ¿existe alguna predilección?.

El repertorio para tiple melódico solista tiene grandes carencias, entre ellas el desconocimiento. Por ejemplo, el repertorio del tiple melódico santandereano (quizá lo más auténtico y desarrollado de la música de Santander) aún hoy permanece en las manos y oídos de sus intérpretes, no existe ninguna publicación con las partituras de lo que grabó Pacho Benavidez, Mario Martínez o José Luis Martínez y no existe porque éstas partituras tampoco existen. Es un largo trabajo de investigación y edición que Santander tiene pendiente de realizar.

En los primeros años del Barbero del Socorro, queríamos desarrollar este repertorio para tiple melódico, básicamente el del altiplano cundiboyacense y los santanderes. Después fuimos adaptando al tiple obras colombianas hechas para flauta, bandola y piano. Lo mismo hicimos con parte del repertorio para mandolina hecho en Venezuela y en Brasil. Hoy por hoy escogemos las obras por mero gusto estético y por su adaptabilidad al formato instrumental del trío. Por ejemplo, en el disco compacto que acabamos de publicar con el Barbero del Socorro, hay un clásico del swing francés, dos obras de jazzistas contemporáneos europeos, un tema tradicional japonés con solo de requinto, una samba argentina y clásicos del siglo XX de la música folclórica colombiana y venezolana.

6. Respecto al tiple.  He leído que eres uno de los mejores tiplistas del país, pues has ganado en tres ocasiones el premio “Pacho Benavidez” al mejor tiplista del Festival Mono Núñez.  ¿Qué significó para ti ganar el premio como tiplista y como integrante del “Barbero del Socorro”?, ¿Cómo asumes los premios, los reconocimientos?

Obtener los premios “Pacho Benavidez” al mejor tiplista en el festival más importante de la música andina colombiana significó una gran satisfacción personal y el reconocimiento a una tradición musical, a toda una escuela del tiple que se construyó en la segunda mitad del siglo XX en los santanderes.

El gran premio Mono Núñez instrumental lo trajimos con El Barbero a Santander en 2006. Nunca antes música instrumental de Santander había obtenido este reconocimiento a nivel nacional, por lo que para nosotros ha sido motivo de mucho orgullo; pero sobre todo, este premio reconoció y dio presencia nacional a la música de tiple santandereana, fe de lo cual da el gran premio Mono Núñez instrumental obtenido por el requintista zapatoqueño Carlos Quintero en la versión 2009 del festival.

7. El presente. ¿Cómo llegas a España y particularmente, a la Universidad en donde estas estudiando?. Un paréntesis: ¿Porqué tantos músicos colombianos escogen a Barcelona?

En 2005 hicimos una gira de conciertos por Europa y al final de ésta vine a Barcelona donde tenía varios amigos músicos que aquí estudiaban. Me presenté a las pruebas de acceso para hacer un Doctorado en la Universidad de Barcelona y me fui para Colombia con la carta de aceptación a pedir mi visado de estudiante. La Universidad Santo Tomás de Bucaramanga me otorgó una beca para realizar mis estudios de Doctorado en Estudios Internacionales, que es lo que he hecho los últimos tres años en esta ciudad, alternamente con la actividad musical. Ahora mismo adelanto un postgrado en cooperación cultural internacional también con la Universidad de Barcelona, en un intento de hacer de la actividad musical todo un proyecto internacional de desarrollo para nuestra región, pero eso será dentro de algunos años, cuando tenga todas las cosas más claras.

Escogí la Universidad de Barcelona porque es pública, cosmopolita y tiene todo un prestigio en investigación; además es una de las universidades pioneras en Europa en estudios de gestión cultural.

¿Porqué tantos músicos colombianos escogen a Barcelona?

No puedo dar esta respuesta porque siempre es una decisión personal la que lo lleva a uno a escoger un destino de autoexilio, pero en mi caso personal pienso que ésta ciudad tiene unas cualidades especiales para desarrollar una carrera en las artes y en el mundo de la cultura en general: se han radicado aquí muchas industrias y empresas culturales de Europa, la oferta en educación es muy amplia, es una ciudad cosmopolita en la que se hablan muchas lenguas y conviven pacíficamente muchas culturas. Además del catalán, que es la lengua propia de Catalunya, aquí se hablan todas las formas del castellano, todas las peninsulares y las americanas y creo que es en este punto en donde empieza a hacerse interesante la ciudad para los músicos colombianos y latinoamericanos que hacemos música popular, pues aquí está representada toda Latinoamérica y su música; además existe una buena escuela de jazz que vendrá a ser el lenguaje común para que dialoguen todas estas músicas. También están las razones menos sustanciales como el hecho de ser una de las ciudades que acoge más turistas en todo el mundo y que es uno de los destinos preferidos por los jóvenes europeos para hacer sus estudios y para vivir.

8. Europa. Ricardo, ¿Qué ha significado para un joven músico latinoamericano como tu abrirse campo en Europa y particularmente en España?. ¿Qué sensaciones experimentas al tener esa oportunidad de mostrar, de llevar nuestra música santandereana (y colombiana) a tantos y tan diversos escenarios del mundo con “El Barbero del Socorro”?.

Ser extranjero es una situación difícil en cualquier parte del mundo y para cualquier persona; sin embargo, la música es una herramienta de socialización muy ventajosa, pues es un lenguaje universal abierto a todo aquel que quiera entenderte. Europa es un mundo globalizado en el que existen diversos espacios para muchas expresiones musicales; algo hartos de una larga tradición de música sinfónica, es un mundo abierto al jazz y a las músicas populares y étnicas. La música latinoamericana es apetecida particularmente en España, donde géneros de música comercial como el reggaetón, la salsa y la cumbia tienen cada vez más oyentes europeos, sumándose a éstos los inmigrantes latinoamericanos que aquí se cuentan por millones. En otros niveles también es apetecida la música culta de Iberoamérica y en los festivales especializados nunca faltan las agrupaciones de música de raíz de esta parte de América, música que por su carácter mestizo, su versatilidad, su identidad con la tradición de las músicas europeas y africanas y su juventud y dinamismo, poco a poco se abre nuevos espacios a diferentes niveles y en diferentes auditorios.

Si bien la música que hago tiene poca vocación de comercializarse aquí, en Colombia o en cualquier parte del mundo, existen muchos espacios (muchos más que en la misma Colombia) donde mostrarla y donde aprovecharse económicamente de estos (también mucho más que en Colombia).

La música andina colombiana es desconocida en Colombia y en el resto del mundo, por lo que llevarla a escenarios de otros continentes es por un lado, una oportunidad de que nuestra música establezca diálogos con diversas tradiciones, procesos en los que éstas herencias que se encuentran se enriquecen. Pero para establecer estos diálogos debes primero asegurar un código común: las formas universales de la música, como única forma de representar éstos contenidos regionales que quieres dar a conocer.

Por otro lado, esta itinerancia te obliga a asumir este proceso de universalización de la música propia como un objetivo complejo y personal que siempre estará pendiente de alcanzar.

9. ¿Cuáles son tus planes para el futuro?. Leí que tienes varios proyectos musicales paralelos, ¿cómo se perfilan en tu carrera y en la de “El Barbero del Socorro”?

En lo personal y musical, continuar con este proceso de universalización del lenguaje musical y del tiple como instrumento melódico, esto exige dominar herramientas propias de otras músicas y en especial del jazz, que es en lo que me encuentro ahora mismo.

En Barcelona, durante tres años hice dúo con el guitarrista bogotano Edwin Guevara Gutiérrez, quizás el mejor guitarrista clásico colombiano y que desde hace unos meses reside en Colombia; con el nombre de “Asaí – Dúo Instrumental”, quisimos desarrollar las posibilidades técnicas del virtuosismo de las músicas latinoamericanas.

Con la llegada a Barcelona en 2009 del compositor, pianista y arreglista Juan Pablo Cediel Ballesteros, viejo amigo e integrante del Barbero del Socorro desde hace mas de 10 años, hemos conformado un grupo en el que hacemos música de compositores contemporáneos colombianos y venezolanos. El grupo está pensado como un combo de jazz: piano, tiple (y cuatro), batería y contrabajo. El baterista, Juan Luis Castaño, es un canario –venezolano que realizó sus estudios en USA y es uno de los bateristas de jazz más importantes del escenario español.

Por otro lado, con el nombre de “Entremares” Juan Pablo Cediel y yo hacemos canción colombiana y latinoamericana, acompañando a la cantante bogotana Carolina Muñoz, radicada en Madrid desde el año pasado.

10. Ricardo, ¿que opinión te merece el tema de la difícil difusión de la música contemporánea latinoamericana en Europa?

La difusión de cualquier tipo de música pasa por un complejo trabajo de producción, que en el caso de la música andina colombiana está pendiente de realizar. Es paradójico que, por un lado, la industria de la música comercial colombiana sea una de las más competitivas a nivel mundial (piénsese en Juanes o Shakira), y que, por otro lado, la música de nuestras montañas (que es la música auténtica de Colombia más desarrollada estéticamente hablando) se siga moviendo en un círculos “parroquiales” y con conceptos de producción de escasas miras.

La difusión de nuestra música andina, en Colombia, en Europa o en cualquier parte, debe pasar primero por una reelaboración del concepto de producción musical, producción que debe desligar éstas músicas de conceptos paramusicales como patria, ruana, azadón, campo, carriel, machete y tantas otras cosas cursis que componen la simbología de las músicas tradicionales.

11. Por último, quisiéramos saber ¿Qué piensas de proyectos como ARTELIBERTINO?

Cualquier espacio que se le brinde a la difusión de las artes y al trabajo de los artistas es loable en sí mismo. Durante todos los años que llevo haciendo música andina colombiana, es la primera vez que una editorial cultural se interesa por mi labor y me brinda la oportunidad de expresar las experiencias recogidas durante toda una vida de trabajo, marcada por la indiferencia casi total de los medios colombianos y ni que decir, de los santandereanos. Por eso agradezco profundamente este gesto y les animo a continuar en su labor de difusión de la cultura hispanoamericana, tan necesaria para la construcción de una Latinoamérica auténtica y conocedora de sí misma.