La Esquina

En La Esquina está la solución
“Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias” (A. Einstein).

Es justo en estos tiempos de crisis cuando a dos jóvenes artistas bogotanos residentes en Miami se les alborotó la inventiva y, a base de esfuerzo, trabajo y mucho talento, consiguieron lo que en otros tiempos fue un simple sueño basado en utopías: volver a los orígenes reales de la salsa. Impregnándole a este género el sabor profundo y trascendente que se había perdido con el paso del tiempo, y dejándolo a disposición de una generación que siempre ha visto a la buena música como algo del pasado.

Si no eran ellos, ¿entonces quién?. Si no era ahora, ¿entonces cuándo?. Giovanni Betancourt y Mattoño Espinosa Puerto llevan la música en la sangre. Con el paso de los años se han encargado de educar y desarrollar ese potencial musical que les fue otorgado antes de nacer y que descubrieron en las noches frías y bohemias de su juventud bogotana. Así, la voz natural de Giovanni se engrana con los acordes y arreglos musicales que Mattoño pone en cada una de sus producciones para crear eso que ellos llaman La Esquina.

Giovanni es hijo de cantante, y su herencia familiar lo ha ayudado a ser uno de los mejores intérpretes hispanos de música tropical en la ciudad del sol, donde miles de jóvenes latinos se rinden y gozan con la tesitura de su voz cuando canta en vivo en diferentes lugares de la ciudad. Nacido en Bogotá, criado de aquí para allá, con una guitarra bajo el brazo y el sueño musical a flor de piel, explota su talento, cantando, en su juventud, con la profesionalidad, el tono y el sabor con que sólo cuentan los grandes maestros musicales contemporáneos.

Por su parte, la familia de Mattoño tiene una larga trayectoria musical: su abuelo fue el director de la Orquesta Sinfónica de Tunja, Colombia; y su tío, Manolo Puerto, es director de tres de los grupos de música tropical más reconocidos de Miami: Sonora Carruseles, Grupo el Cartel y Orquesta el Equipo. Es ese mismo talento el que se ve reflejado en el trabajo y tiempo que Espinosa invierte en cada acorde, cada arreglo, cada nota, cada tono. Así, Mattoño vive de compás en compás, comienza sus días en clave de sol, al son de la percusión, el piano y el sabor.

Ahora, cuando la cosa se ha puesto dura, es que Giovanni y Mattoño, Mattoño y Giovanni, nos entregan tal vez la mejor cura de todas, la más sensata, la más viable, la más sensible, la mejor. No sólo nos dan un poco de lo nuestro, de esa salsa de antaño que la modernidad desplazó al baúl de la nostalgia, sino que con ella nos permiten vivir en carne propia esas historias de orquestas, bailes y buena música que solíamos escuchar de los abuelos. No será una gran sorpresa si La Esquina se llena de grandes éxitos, premios y reconocimientos, porque ellos, La Esquina, nacieron para cosas grandes, está en sus genes y en la fuerza de su trabajo.

Quizá no es muy buena idea conformar La Esquina en tiempos de crisis, pero quizá pueden ser la mejor alternativa para todo este desastre emocional por el que atraviesa el mundo, y lograr una solución bailada, como lo proponen ellos en una de sus canciones: “La cosa se ha puesto dura (…) vamos a curarnos con salsa”, y no con cualquier salsa, salsa de la buena, de la vieja, de la mejor, de la de verdad. Esa misma salsa que hoy ha sido rescatada de las penumbras del olvido por esta pareja musical.